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Buses, estancos y carteros, las nuevas vías para paliar el 'desierto de efectivo” en la España rural

Miércoles, 14 de octubre de 2020   El Independiente   SECTOR FINANCIERO

El problema de la desbancarización de las regiones rurales ha cogido una dimensión cada vez mayor durante los últimos años. El cierre sucursales bancarias tras la crisis financiera y la reestructuración del sector deja en un «desierto de efectivo» a los municipios más pequeños del país, por lo que urge la búsqueda de fórmulas que acerquen los servicios financieros a sus residentes.

Los pueblos de mil habitantes o menos representan el 61,5% del total de municipios españoles, pero solamente concentran al 3,1% de la población, de acuerdo con datos de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), según los cuales casi el 3% de la población española no dispone de un banco en su localidad.

De forma paralela al cierre de sucursales por la consolidación del sector, el cada vez mayor uso de la banca online está reduciendo a marchas forzadas la utilidad de las oficinas físicas, por lo que cada vez son menos rentables para los bancos.

En este contexto se plantea el debate de cómo conseguir que los servicios financieros lleguen a los habitantes de las zonas rurales, muchos de ellos mayores y poco o nada digitalizados, y que los bancos obtengan rentabilidad por las oficinas que mantienen abiertas.

En los pueblos de mil habitantes o menos vive el 3% de la población
Desde enviar el dinero a los domicilios a través del cartero a utilizar los estancos como oficinas bancarias o instalar cajeros sin entidades, las soluciones que están encontrando los bancos a esta problemática son cada vez más variadas.

Una de las principales dificultades a las que se enfrentan los habitantes de municipios en los que no hay bancos es la falta de efectivo. Disponer de dinero en metálico es esencial en estos lugares, en los que pagar con tarjeta o con el móvil no es tan común como en las grandes ciudades y en muchos comercios o bares los TPV brillan por su ausencia. La mayoría de estos municipios ni siquiera dispone de cajeros.

Un banco en Correos o en un bus
En respuesta a esta problemática, hace algunas semanas Santander llegó a un acuerdo con Correos para facilitar dinero a los habitantes de municipios rurales a través de los carteros. Mediante este sistema, los clientes del banco podrán pedir que un importe en efectivo les llegue a su domicilio en lugar de moverse a la localidad más cercana con servicio bancario. El servicio estará disponible a partir del primer trimestre del año que viene.

Además del dinero a domicilio, Santander también ofrece la posibilidad de acudir a la oficina de Correos como si fuera una entidad financiera para sacar e ingresar dinero. En estos pequeños municipios, el banco cuenta también con una red de agentes que ofrece el servicio en los pueblos donde no hay oficina.

Bankia, por su parte, tiene otro sistema para llevar los servicios financieros a los pueblos: montar oficinas dentro de autobuses. Con los llamados ofibuses el banco da servicio a unas 250.000 personas que viven en 373 pequeños municipios de seis comunidades autónomas.

La entidad dispone de cinco ofibuses en Castilla y León, dos en la Comunidad Valenciana y La Rioja y uno en la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía. Además, tiene otros dos en reserva.

Bancarizar estancos
Otra solución para no dejar desamparados a estos municipios es convertir en oficinas bancarias algunos locales que no estaban diseñados para este fin, como los estancos o los bares.

En las próximas semanas comenzará a funcionar en España Nickel, un banco lanzado por BNP Paribas que utilizará esta clase de establecimientos como pequeñas sucursales para dar servicio a sus clientes. El servicio ya funciona en Francia, donde el 60% de sus puntos de venta se encuentran en la Francia Vacía.

Otras compañías, más allá de los bancos, también buscan poner fin a esta falta de acceso al efectivo. La firma Euronet se encarga de instalar cajeros a petición de los ayuntamientos que consideren que es necesario contar con una máquina en su municipio dado que no cuentan con oficinas bancarias.

Paralelamente a estas iniciativas, otras entidades optan directamente por el método más tradicional: no cerrar las sucursales de los pequeños municipios. Según datos de los propios bancos, el 35% de la red de BBVA se encuentra en poblaciones de menos de 25.000 habitantes, mientras que en el caso de CaixaBank una cuarta parte de sus oficinas se encuentra en municipios rurales.

La entidad, que dentro de algunos meses incorporará el negocio de Bankia con el compromiso de no desatender los pequeños municipios, está presente en todas las poblaciones de más de 10.000 habitantes y en un 94% de las de más de 5.000 habitantes, siendo, además, la única entidad presente en más de 229 pequeñas poblaciones.

En tiempos de incertidumbre, la creatividad se impone para solucionar problemas, como demuestran estas iniciativas contra la desbancarización de municipios rurales, pero el «desierto de efectivo» continúa siendo un problema para los habitantes de la España Vaciada al que es necesario poner atención.