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¿Cómo superar el teletrabajo y no "morir" de estrés?

Jueves, 8 de abril de 2021   COPE.es   LABORALES

Se han producido demasiados cambios en nuestra vida desde la irrupción de la pandemia en marzo de 2.020 y no hay ningún manual de instrucciones para llevarlos a cabo, nos dicen en COPE los psicólogos y sociólogos consultados. Son cambios que afectan también a nuestra forma de trabajar con el consiguiente riesgo de aumentar la adicción a la tecnología. Es lo que los expertos llaman “tecnoestrés”.

Porque al año de teletrabajo al que ha obligado la COVID-19, hay que sumarle las videollamadas a los que no podíamos visitar, conciertos en streaming o las clases de yoga con un profesor virtual.

Los ejemplos de nuestra actividad frente a las pantallas pueden ser infinitos y como prueba un dato: hoy trabajan en remoto 2,86 millones de españoles, un 74% más que en enero de 2020. El problema radica en que el 54,9% de quienes teletrabajan en la actualidad en España no lo habían hecho antes de la crisis sanitaria, según los resultados de la encuesta Tendencias en la sociedad digital durante la pandemia de la COVID-19, publicada por el CIS.

El sociólogo y profesor de Gestión Empresarial de la Universidad Pontificia de Comillas ICADE Oscar Pérez Zapata explica en COPE que “hay que empezar reconociendo que la tecnología ha cambiado nuestras vidas y tiene muchas cosas positivas. Lo importante está en cómo se use esa tecnología para determinar si la utilizamos para hacer un trabajo más flexible y autónomo que nos beneficie o que suponga otra exigencia adicional, más hiperconectividad o invada nuestra vida privada”.

Por eso, 3 de cada 10 españoles reconocen dificultades para desconectar digitalmente, un 67% sigue cogiendo llamadas fuera del horario laboral y solo el 28,5% de empresas españolas dispone de alguna política de desconexión digital, como detalla el informe elaborado por InfoJobs.

La clave, nos explica en COPE el sociólogo Oscar Pérez Zapata, está en “las expectativas que se crean para el trabajo y que son de nivel organizativo. Hay que regular las cargas de trabajo para no superar ciertos límites que suponen romper las barreras de salud. Vemos que la gente termina rompiéndose cuando no sabe poner límites al teletrabajo o la organización de su empresa no les ayuda”.

 

TELETRABAJAR SIN PERDER LA SALUD

El profesor de psicología en la Universidad Internacional de Valencia y experto en Rehabilitación de trastornos mentales graves para la Red Valenciana de Salud Mental, Jorge Marredo Rosa, considera en COPE que “el teletrabajo dejó de ser una opción porque se paró la actividad económica mundial y necesitamos hacerlo desde casa gracias a las nuevas tecnología, que no hay que satanizarlas porque facilitan el trabajo y ahorran tiempo. Lo que las diferencian de otras herramientas es que también forma parte de nuestra vida personal y nuestro ocio”.

A finales del 2019 solamente el 7,9% de la población activa teletrabajaba. En marzo del 2020 se estima que el 48% de la población activa se vio obligada a trabajar en remoto, alcanzando los 3,5 millones de personas. La cifra marcó un récord absoluto en la historia de España, aunque luego se fue moderando. Así lo desvela un estudio de Adecco a partir de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) , que señala que el 14,5% de los ocupados teletrabaja en la actualidad, frente al 21,5% de la media europea.

El sociólogo Oscar Pérez Zapata confirma en COPE que “el teletrabajo rompió muchas más regulaciones y límites de horario y productividad. Es una experiencia liberadora, pero si no sabes gestionarlo tenemos un problema”.

TRUCOS CONTRA EL TECNOESTRES

Antes de la COVID-19, el trabajador podía seleccionar las tareas laborales, sociales o de ocio que realizaría desde su hogar. Al tenernos que conectar en remoto con la oficina, mientras los niños reclaman nuestra atención para que les ayudemos con los deberes o nos “bombardean a mensajes” los amigos que quieren recordarnos un evento, la atención se dispersa, disminuye la productividad y nos invade el agotamiento.

Son las multitareas que debemos evitar a toda costa, como nos recomienda en COPE el psicólogo Jorge Marredo. En su opinión, "es fundamental cumplir tres requisitos para optimizar el trabajo e impedir que nos afecte a nuestra salud mental y física la prolongación de horas frente al ordenador":

1.- Delimitando bien horarios de trabajo y espacios físicos, utilizándolos solo para teletrabajar. El profesor Marredo nos explica que “el problema es que no se delimitan zonas y no solo hablo de zonas físicas, sino que hay que parcelar la vida mental para diferenciar la parte laboral y la personal. Lo contrario nos lleva una sobrecarga porque nuestra atención salta constantemente de un lado a otro. Por un lado, pongo un “like” en una red social, mientras escribo a un proveedor o hablo con la maestra de los niños. El cerebro no puede centrarse y está continuamente saltando de un objetivo a otro y no se consolide bien la información”.

2.-Cumplir los objetivos uno a uno es la máxima del sociólogo de la Universidad Internacional de Valencia, que insiste en COPE en que “la multitarea es fácil que ocurra teletrabajando porque es habitual que saltemos de una actividad a otra. Es un enemigo mortal porque nos agota y nos hace menos productivos. La mejor forma de organizarnos el trabajo es haciendo una tarea cada vez. Por ejemplo, si tengo que hacer un informe lo haré durante un horario y las llamadas en otro horario. La sensación de haber terminado las tareas en más gratificante y el agotamiento mucho menor. Vamos a estar cansados, pero no agotados”.

3.- Otro problema de salud que debemos evitar si trabajamos desde casa es el sedentarismo prolongado en el tiempo y permanecer en la misma posición durante largos periodos. Produce fatiga visual, enfermedades cardiacas y musculo-esqueléticas, sobrepeso y obesidad.

BENEFICIOS DEL TELETRABAJO

La pandemia ha desplegado también un abanico de posibilidades y rendimientos positivos que merece la pena analizar.

El trabajo en remoto implica tener un mayor número de colaboradores desde cualquier parte del mundo, incrementa la productividad si el trabajador consigue cumplir los requisitos para estar concentrado y ayuda a una mayor conciliación laboral, al ahorrar tiempo en los desplazamientos.