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El teletrabajo que retrotrae a la mujer a la década de 1950

Lunes, 29 de junio de 2020   Expansion.com   IGUALDAD

El experimento global del trabajo en remoto muestra que muchas mujeres han tenido que soportar cargas que nos recuerdan a tiempos pasados.

Unos meses después de hacer de todo para ocuparse de dos niños en edad escolar, una ejecutiva irlandesa del sector de las finanzas decidió fijar sus ambiciones en un solo punto: "Supervivencia justa".

Reconoce que este ha sido su momento más difícil como madre trabajadora, en respuesta a un estudio de Financial Times que ha pedido a las mujeres que compartan experiencias acerca de cómo el confinamiento está afectando a su vida profesional.

El intento de conciliación de la vida laboral y personal ha sido difícil por la falta de una persona que le ayudara con los niños y la limpieza. La ejecutiva lamenta la falta de apoyo de algunos colegas que tienen una pareja que se queda en casa. "La palabra 'entendimiento' no forma parte de las finanzas", sostiene.

Aunque su marido se enfrenta a una presión parecida, cuando incorpora a sus hijos a una videollamada, el gesto se considera adorable. Si ella hiciera lo mismo sería un "suicidio profesional". Cuando contrastamos opiniones semanas más tarde, nos explica que las cosas se han "calmado", pero que todavía se siente en desventaja.

Su experiencia, de la que se hicieron eco otras mujeres que se pusieron en contacto con FT, dista mucho de ser el lugar de trabajo inclusivo en el que muchas empresas aspiran a convertirse. Antes de la pandemia, las mujeres se habían beneficiado de los intentos de aumentar su representación en los niveles medio y superior.

Pero las estadísticas ya sugieren que las consecuencias económicas de la pandemia están perjudicando de forma desproporcionada a las mujeres. Los sectores que emplean a un gran número de éstas se han visto gravemente afectados, en particular la hostelería y el ocio, que representaron 7,7 millones de los 20,5 millones de puestos de trabajo perdidos en Estados Unidos en abril, cuando la pandemia afectó más al empleo, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos.

Allyson Zimmermann, directora ejecutiva de Catalyst Europe, una organización sin ánimo de lucro que defiende los derechos de la mujer en el entorno laboral, asegura que la pandemia está "ampliando la brecha de la desigualdad". Según el estudio, uno de cada tres empleos ocupados por mujeres se considera esencial, una proporción más alta que para los hombres. Estos puestos de trabajo suelen estar mal remunerados.

Muchos temen que sus ambiciones profesionales y sus planes de carrera acaben siendo una fantasía. Un trabajador de servicios financieros se pregunta si la era pos-Covid puede parecerse a la década de 1950, en la que había un cuidador primario y un asalariado. Pero puede haber más consecuencias, a medida que la crisis se prolonga. A pesar del impacto de las protestas de Black Lives Matter y de las declaraciones de las empresas en apoyo a la diversidad y la inclusión, las presiones financieras podrían llevar a que estos programas quedaran al margen. Y ahora que los equipos se están reestructurando para hacer frente a los cambios del mercado, crecen las contrataciones temporales pero carecen de transparencia. Mientras algunos trabajadores regresan a la oficina, existe el temor de una fuerza laboral de dos niveles, ya que es probable que los que tienen tareas domésticas sigan siendo invisibles a la sociedad. La consejera delegada de Deutsche Bank, Christiana Riley, que se encontró sola con dos niños en edad escolar mientras su esposo estaba confinado en Alemania, reconoce que la situación es motivo de preocupación."Cuando volvamos al trabajo no debe haber distinciones entre los que trabajaron en la oficina y los que trabajaron desde casa, porque ambos son igual de capaces de hacer su trabajo, aunque muchos directivos del banco han hecho hincapié en que la familia es lo primero en esta situación", explica.

Una oportunidad de cambio
Los optimistas consideran que la crisis del coronavirus constituye una oportunidad para que los hombres asuman una mayor parte de las tareas domésticas y para que cambien las políticas laborales. Según una encuesta realizada este mes por Quantum Metrics, el 60% de los hombres está muy de acuerdo en que trabajar a distancia hará que las mujeres puedan ascender más en las empresas en el futuro. Pero hay activistas que no comparten esta opinión positiva, como Joeli Brearly, del grupo Pregnant Then Screwed, quien señala que a las mujeres embarazadas les preocupa perder sus empleos debido a la precariedad del mercado laboral, a pesar de que tienen derechos legales.

Por otra parte, según el Instituto de Estudios Fiscales de Reino Unido, el cierre de las escuelas ha provocado que las mujeres británicas tengan que dedicar el 47% de su tiempo a compaginar el trabajo con el cuidado de los hijos, frente al 30% de los hombres.

Una autónoma de Londres señala que "como mi pareja y yo trabajamos, normalmente yo suelo cuidar de mis hijos y tengo que compaginar esta responsabilidad con mi trabajo". Y otra mujer de Nueva York opina que cuando la pandemia termine muchas parejas se trasladarán a sus estados de origen, donde uno (probablemente el hombre) trabajará y la mujer se ocupará de las labores familiares. Joan Williams, directora fundadora del Center for WorkLife Law de la Universidad de California en Hastings, señala que si las empresas piden a sus empleados que vuelvan a la oficina antes de que empiecen a funcionar las guarderías, "aumentará considerablemente la desigualdad de género, lo cual podría afectar a las perspectivas laborales de las mujeres".

Una solución es que los empleados puedan seguir trabajando desde casa. Twitter ha anunciado que va a permitir que lo hagan de forma permanente, y Google que lo hagan hasta finales de año. Además, según un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, las perspectivas son optimistas, porque "las empresas están adoptando rápidamente horarios de trabajo flexibles que probablemente persistirán". Por ejemplo, la cadena de farmacias Superdrug ha concedido la baja remunerada a cualquier empleado que no pueda trabajar por tener que cuidar a sus hijos o a sus padres durante la crisis del coronavirus.