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La vuelta a la oficina: el 30% de la plantilla, con mascarilla y sin comedor, ascensor ni máquina de café

Viernes, 22 de mayo de 2020   Cinco Días   LABORALES

La vuelta a la oficina se enmarcará en esa rara excepcionalidad a la que el ciudadano se va acostumbrando en lo que las autoridades llaman “nueva normalidad” por la pandemia de Covid-19. Nada será igual en el trabajo en estas circunstancias hasta que exista vacuna. Lo primero que será diferente es la densidad de empleados, que será considerablemente menor en los próximos meses. A falta de conocer si el Ministerio de Sanidad regulará sobre la vuelta a la oficina, la Asociación Española de Oficinas (AEO), que agrupa a grandes empresas y propietarios inmobiliarios, ha publicado una detallada guía con criterios, protocolos y buenas prácticas.


Los grandes propietarios de inmuebles proponen que el aforo de los edificios a la vuelta a la oficina sea entre un 30% y un 50% del que existía previamente, porque es la única forma de garantizar la distancia mínima de dos metros de separación. El resto de los empleados deberán teletrabajar. En esta asociación empresarial se incluyen grandes compañías como Telefónica, BBVA, Acciona, Repsol, Mapfre, Cepsa, Indra y Accenture; inmobiliarias como Merlin Properties, Colonial, GMP y Torre Rioja, consultoras como Deloitte o PWC y otros patrimonialistas como Pontegadea, el family office de Amancio Ortega.

La guía recomienda cuatro fases para la incorporación de la plantilla. En la primera, será el turno solo de trabajadores jóvenes (menores de 40 años), sin historia clínica de patologías de riesgo. En la segunda, los empleados de edad media (entre 40 y 60 años) sin enfermedades crónicas. Para la tercera etapa, llegan los mayores de 60 años sin patología crónica y trabajadores por debajo de esa edad pero con una patología asociada (hipertensión, diabetes, cardiopatía o enfermedad pulmonar crónica) y también embarazadas. Solo al final, se sumarían las personas especialmente sensibles, “entendiéndose como tales los que padecen varias de las patologías citadas, los que tienen su patología descompensada o no bien controlada y los pacientes con cáncer activo en tratamiento o inmunodeprimidos”, señala el documento. Aun así, no se indica la duración de esos periodos.

En la reincorporación, la guía también aconseja a las empresas que hagan test de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) a los trabajadores que hayan tenido síntomas y a los que hayan estado expuestos al virus SARS-CoV-2 en sus contactos cercanos. Para el resto de la plantilla, se recomienda pruebas de anticuerpos por extracción en sangre (descartando test rápidos) en el momento de la incorporación y si algún empleado da positivo, realizar la PCR por si puede ser foco de contagio. Además, en este protocolo se pide al sector privado que organice su actividad por turnos. Previamente, antes de la llegada de los trabajadores deberá hacerse una descontaminación del inmueble.

En los accesos a los edificios y en el ascensor, cuya capacidad máxima se reduce en una proporción de dos tercios, será obligatorio el uso de mascarillas. En el interior de la oficina, al ser un lugar privativo, se entiende que los trabajadores no estarán sujetos a ese requerimiento de utilización de protección pero dependerá de las normas que pueda dictar Sanidad o las propias empresas.

Zonas cerradas
Quedarán clausurados auditorios, gimnasios, restaurantes, comedores, cajeros, máquinas de vending y las salas de reuniones se limitarán al 50% si permiten mantener la distancia de seguridad. Los empleados también deberán acostumbrarse a caminar en unos flujos ordenados en sentido de la aguja del reloj y atenerse a normas de urbanidad tipo semáforo para evitar cruces entre trabajadores. Igualmente, el aforo en los aseos se limita incluso a una única persona si no se garantiza la distancia de seguridad. Las compañías también apuntan a la instalación de mamparas divisorias en los espacios de trabajo.

Las grandes corporaciones aconsejan a los empleados que lleven guantes, gel desinfectante, mascarillas (que son obligatorias en transportes y en espacios públicos) “y no olvidar llevar comida” ante la imposibilidad de acudir a restaurantes a día de hoy o a cantinas de las propias compañías.

El documento, que pone numerosos deberes a los responsables de recursos humanos y a los gestores inmobiliarios, también hace hincapié en profusas medidas de higiene y limpieza de los edificios, sobre todo en zonas comunes, tanto en sistemas de ventilación como en otras menos conocidas como la necesidad de mantener la humedad relativa entre el 40% y el 60%, ya que los ambientes secos favorecen el contagio en la transmisión respiratoria.

La AEO, asociación presidida por el exdirectivo de Iberdrola José María Álvarez, pormenoriza que se debe seguir un control y protocolo para las visitas a los edificios, que puede incluir la toma de temperatura del visitante, aunque advierte de los conflictos jurídicos en este caso por protección de datos.