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¿Topar el bonus de los banqueros puede afectar a su desempeño?

Viernes, 12 de abril de 2019   Expansion.com   BANCOS

Un test del Banco de Inglaterra demuestra que limitar la retribución variable reduce el esfuerzo de los profesionales.

Las autoridades financieras de todo el globo tuvieron claro su veredicto: los bonus multimillonarios de los banqueros fueron culpables en buena parte de la crisis financiera mundial, ya que les llevaron a asumir riesgos desproporcionados para sus entidades con tal de aumentar su paga. Hecho el análisis, los reguladores pronto dieron con la solución: capar las remuneraciones, ligar los pagos variables al medio plazo y no al presente más rabioso y establecer la posibilidad de perderlos. Más de diez años después de que se desatara la tormenta, hay quien se pregunta si la decisión fue la correcta.

Uno de ellos es el Banco de Inglaterra, uno de los supervisores más veteranos y respetados del planeta. Su conclusión no es tranquilizadora. Puede que el problema de la excesiva toma de riesgos haya mejorado ligeramente, pero a cambio de dejarse por el camino una parte no desdeñable del rendimiento profesional de los banqueros.

Tres expertos de la autoridad monetaria y supervisora británica y una especialista de la London School of Economics han llevado la polémica sobre los bonus al laboratorio para estudiar con las reglas del método científico el efecto que tiene sobre los seres humanos la regulación de sus remuneraciones.

Para ello, han tomado las dos principales restricciones que introdujo la normativa postcrisis financiera mundial: el llamado bonus cap, que limita la paga variable del personal más importante de un banco al 100% de su salario fijo o al 200% si lo aprueba la junta de accionistas, y la cláusula malus, que obliga a diferir durante varios años parte de la remuneración porque podrá retirarse en caso de que determinadas condiciones se materialicen antes de que toque cobrarla. Y han estudiado cómo estas restricciones funcionan como incentivos o desincentivos a la hora de tomar decisiones.

"Hay limitaciones obvias para trazar inferencias directas sobre la eficiencia de las actuales regulaciones sobre los bonus desde un experimento de laboratorio, donde los participantes realizan juegos de inversión con una cantidad limitada de dinero", reconocen los autores del informe. "Dicho eso, nuestro experimento proporciona evidencias claras de que las estructuras de los bonus afectan a los incentivos de las personas y, en consecuencia, a sus elecciones de riesgo y a su esfuerzo". Este último punto es el que más cuestiona el trabajo del Banco de Inglaterra.

Distintas retribuciones
El experimento se hizo siguiendo las reglas más puras de este tipo de iniciativas: un grupo sujeto a cada uno de los extremos a probar (el bonus cap y la cláusula ), respectivamente, y un grupo de control. Este último cobraba un bonus proporcional al rendimiento conseguido por sus inversiones, mientras que el primero tenía un límite para su máxima ganancia posible y el segundo solo obtenía rendimientos si lo que conseguía se mantenía durante un tiempo determinado.

Los tres grupos fueron sometidos a varias pruebas. En la primera tenían que invertir una supuesta herencia, en lo que supuso un test para medir la apetencia por el riesgo de cada uno para ser utilizado como línea base en los dos siguientes exámenes, que eran los realmente importantes. Uno de ellos medía el esfuerzo: los participantes podían incrementar el rendimiento de sus inversiones realizando labores aritméticas adicionales. Estas tareas eran básicas, pero laboriosas, así que las ganas de esforzarse se medían por la cantidad de labores realizadas. Otro examen apuntaba al riesgo: los bonus serían pagados solo si se conseguían unos objetivos muy altos.

Las conclusiones de la prueba mostraron que la regulación sobre bonus puede ser correcta para contener el riesgo de las decisiones que tomen los banqueros. En primer lugar, porque demostró que las personas se arriesgan más cuando juegan con el dinero ajeno que con el propio. En segundo, porque los grupos que tenían el bonus capado o sujeto a cláusulas asumieron menos riesgos que los que cobraban linealmente en función del rendimiento.

Pero la situación cambió cuando se puso la condición de cumplir unos objetivos ambiciosos. "Todos los grupos fueron más proclives a invertir en activos de alto riesgo", dice el informe.

Por lo que se refiere al esfuerzo, el examen constató que los más proclives a "holgazanear" y eludir las tareas aritméticas a pesar de sus beneficios fueron los componentes del grupo que tenía un tope máximo para su bonus. "Este resultado puede ser poco sorprendente: tener el salario capado limita las recompensas potenciales al esfuerzo, así que puede ser racional que las personas eludan el trabajo extra cuando el esfuerzo requerido es alto", resumen los expertos del Banco de Inglaterra.

Con estos resultados en la mano, hay tres conclusiones. La primera es que la contención del riesgo que busca la regulación puede quedar en nada si los bancos ponen objetivos muy ambiciosos a sus ejecutivos. La segunda, que el bonus cap puede afectar al rendimiento de los trabajadores, ya que reduce su esfuerzo. "Si la limitación al bonus disminuye en efecto los incentivos para que los banqueros evalúen los proyectos con cuidado, podría contribuir a aumentar el riesgo de los bancos, en lugar de reducirlo", alerta el informe. La tercera, que la cláusula malus es la menos mala de las opciones restrictivas.